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Jun. 08, 2012

Virofagos: virus que infectan virus

by Modesto Redrejo-Rodríguez

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Hace poco más de un siglo que se descubrió el primer virus –el del mosaico del tabaco en 1898- y, si creías que cien años es tiempo suficiente para saberlo todo, cambia de idea porque nos queda aventura y descubrimiento para un buen rato.
Para hablarnos de la última revolución en virología, un giro fractal en el que se descubren virus que infectan virus que infectan…, nuestro científico invitado es Modesto Redrejo, Investigador Postdoctoral del Centro Biología Molecular “Severo Ochoa” de Madrid.
 
Los virus son sistemas autoreplicativos que necesitan de un organismo hospedador para completar su ciclo de vida, induciendo algún perjuicio en este último. El término virofago, recientemente acuñado en un artículo del laboratorio del Dr. D. Raoult de Marsella, se refiere a un virus (en este caso llamado Sputnik) que no puede reproducirse de forma independiente en el organismo hospedador, sino que además precisa de un virus “primario” (Mamavirus) que co-infecte a éste. Un virus que infecta a otro virus.

El nombre virofagos se debe a un paralelismo con los bacteriófagos (de bacteria y fagocitar o comer), virus que infectan bacterias; no se las comen, pero pueden matarlas. Los bacteriófagos (o simplemente fagos) son ubicuos y pueden ser encontrados en diversas poblaciones de bacterias, sobretodo en el suelo o la flora intestinal de los animales. Otro de los ambientes más poblados por fagos y otros virus es el agua de mar, donde se estima que puede haber en torno a un billón de partículas virales por litro.

Dos virofagos descubiertos recientemente, el OLV y el Mavirus, podrían tener un papel esencial en la regulación del crecimiento del virus que infectan, que a su vez están en un complejo equilibrio con sus hospedadores. Un eslabón regula a otro.

El OLV (organic lake virophage) infecta unos virus (ficodnavirus) que a su vez infectan algas unicelulares. El Mavirus infecta al Virus del Cafeteria roengenbensis (CroV) que es un flagelado heterótrofo unicelular, es decir, un depredador microscópico de bacterias marinas.

El hecho de que se hayan encontrado en ecosistemas acuáticos puede deberse a un especial interés en los últimos años por explorar estos sistemas menos conocidos pero también a que se trata de los sistemas más complejos y finamente regulados. Quizá también los más frágiles.
 
Un inciso sobre los virus
Tal vez porque el latín virus significa veneno, siempre asociamos virus a agentes patógenos o enfermedad. Nada más lejos de la realidad. Los virus tienen multitud de aplicaciones en biotecnología y biomedicina, entre las que destacan la generación de vacunas para diversas enfermedades, de origen viral o no. Además, a lo largo de la evolución, han sido un importante mecanismo de intercambio genético entre organismos –el genoma humano está lleno de fragmentos de ADN que fueron virus en algún momento de nuestra historia evolutiva- y actúan como reguladores de las poblaciones, en especial de bacterias y otros microorganismos. De hecho, su efectividad atacando bacterias hizo que, en la década de 1940, se comenzara a investigar en la ex Unión Soviética con fagos como una terapia alternativa a los antibióticos para tratar infecciones bacterianas. En los últimos años, el desarrollo de cepas bacterianas resistentes a múltiples drogas ha reactivado el interés de muchos investigadores en los fagos como una alternativa al uso de antibióticos, aunque su uso generalizado está aún lejano.
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Tanto sus características como también su nombre y la historia de su descubrimiento hacen del CroV y el Mavirus un caso muy particular. Cafeteria roengenbensis debe su nombre a un luminoso publicitario que había en el bar donde iban los investigadores que lo descubrieron a finales de los años 80, en la ciudad danesa de Rønbjerg. En 2007, un grupo de Barcelona publicó que las poblaciones de C. roengenbensis sufren grandes fluctuaciones por la infección de un virus.
 
Este virus había sido descubierto en 1995 pero su hospedador fue clasificado por error con otro nombre. Más recientemente (2010), se volvió a analizar el virus y se identificó y caracterizó como Cafetería roengenbensis virus, resignando también el hospedador. Por último, el Mavirus (2011) infecta al CroV, afectando gravemente a su desarrollo y convirtiéndose así en el tercer eslabón. Entre los virólogos los virofagos han generado una gran excitación, aunque también algunos recelos. Todo el mundo se pregunta si habrá más, cuántos y en qué ecosistemas. El concepto de virofago es muy interesante porque abre puertas a la especulación en cuanto a su papel en la evolución de los virus que infectan. Además, la abundancia de virus hospedadores potenciales es muy grande, sobre todo en ecosistemas acuáticos. Pero también podríamos preguntarnos si hay virofagos que infectan virus patógenos, lo que abriría también la cuestión de si los virofagos podrían ser usados como base para el desarrollo de terapias anti-virales alternativas.
Referencias: La Scola, B et al. Nature 455, 100-104 (2008); Fischer MG, Suttle CA. Science 332, 231-234 (2011)
About Modesto Redrejo-Rodríguez

Soy investigador post-doctoral del CSIC, en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (Madrid). Sígueme en @mredrejo

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